Cannabis medicinal: Uso terapéutico y uso compasivo

Las dos caras de un misma moneda

Cuando hablamos de uso medicinal del cannabis, y con el rumbo que están tomando las cosas, parece lógico que dediquemos un artículo a dos conceptos tan próximos y a la vez tan diferenciados como son uso terapéutico y uso compasivo.

Diferencias entre uso terapéutico y uso compasivo del cannabis

La diferencia principal entre uso terapéutico y uso compasivo la encontramos en el contexto en el que utilicemos el cannabis para beneficiarnos de sus propiedades medicinales.

A grosso modo, podemos definir como uso terapéutico de cannabis aquel que se realiza bajo prescripción médica para patologías con indicaciones aceptadas y demostradas, y con productos homologados, ya sean éstos marihuana certificada como medicinal, extractos estandarizados, cápsulas con thc o derivados del mismo, siempre y cuando estén fabricados u obtenidos bajo control.

Uso compasivo

El uso compasivo, aunque en la jerga médica se relacione normalmente con enfermedades terminales, en este caso se aplica a la utilización por pacientes que, o bien sufren de enfermedades para las cuales el cannabis todavía no ha demostrado su efectividad de forma rigurosa (lo que no significa que no sea efectivo), o bien utilizan productos no estandarizados (cannabis de autocultivo, principalmente).

Parece lógico, por lo tanto, que cuando utilicemos la expresión uso terapéutico nos refiramos al que se realiza en hospitales o, en su defecto, en lugar privado bajo prescripción médica. Eluso compasivo, sin embargo, no necesita de una supervisión médica, pues es el propio paciente el que controla la evolución de la sintomatología, adaptando ésta al uso de cannabis con fines medicinales.

Estos pacientes encuentran un buen apoyo en los clubes de usuarios de cannabis, en los que existen cultivadores experimentados que pueden fácilmente aconsejar sobre uno u otro tipo de variedades, así como iniciar a los pacientes en el gratificante mundo del autocultivo.

Uso terapéutico

Los productos derivados del cannabis que actualmente se consideran de uso terapéutico son, entre otros, las cápsulas de thc de la empresa THC-Pharm, Dronabinol; la marihuana conocida con el nombre de Bedrocan, de origen holandés, y el espray sublingual de thc y cbd de fabricación inglesa, el Sativex®.

Si por un lado el uso terapéutico de cannabis presenta varias limitaciones para su aplicación adecuada, el uso compasivo, por su parte, se presenta como una opción menos limitada, ya que no precisa que el producto sea estandarizado. De esta forma, el abanico de enfermedades para las cuales podemos aplicar este concepto es mucho mayor que en el caso del uso terapéutico, y los pacientes no necesitan obligatoriamente el seguimiento de un profesional sanitario, aunque esto último sería más conveniente.

Cuando hablo de profesionales sanitarios no sólo me refiero a médicos, sino también a enfermeros y a farmacéuticos, siempre y cuando en los tres grupos se tengan conocimientos actualizados sobre el tema. No recuerdo haber recibido formación sobre el uso terapéutico del cannabis en la facultad de medicina, aunque, por lógica, las cosas seguro que ya deben de haber cambiado.

Como hemos comentado, los clubes de usuarios son la mejor opción para los pacientes cuyas enfermedades no tienen indicación formal para la utilización de cannabis y derivados pero que encuentran en este producto alivio para sus síntomas.

Alternativas para el avance en el uso medicinal

La recopilación de datos estadísticos por parte de estos clubes sería, sin duda, una forma efectiva de acelerar el proceso de normalización del uso terapéutico de cannabis para otras enfermedades y con un mayor número de productos que aquellos que actualmente se utilizan y que son claramente insuficientes, tanto en número como en variedad de composición de principios activos.

Ahora bien, muchos clubes de usuarios tienen dificultades en establecer la diferencia entre utilizadores lúdicos y utilizadores para uso compasivo, y sería interesante que hubiera unas directrices dentro de estos clubes para que más tarde no existan errores de interpretación.

Son precisamente estos errores de interpretación que los prohibicionistas utilizan para reforzar la idea de que el concepto de cannabis medicinal es sólo una excusa para que los usuarios lúdicos puedan justificar sus consumos. Claro está que la idea de que “el porro terapéutico no existe” ha sido desmontada por la evidencia científica a lo largo de los años, aunque exceptuando Holanda (Bedrocan), el resto de los países europeos parecen dejarse llevar por las normas del mercado, lo que atrasa todavía más el acceso de productos estandarizados a los pacientes.

Por lo tanto, si los clubes de consumidores pudieran tener el apoyo de un profesional sanitario, al menos para evaluar los casos de forma inicial, los tales errores de interpretación tendrían sus bases más inestables, y se evitaría así que la sociedad confundiera uso lúdico y uso medicinal (englobando este último tanto el uso terapéutico como el compasivo).

La necesidad de un cambio

Una y otra vez nos encontramos frente al mismo paradigma. Cuando las drogas eran legales (porque todas lo fueron), los problemas asociados a su uso eran limitados, y su aplicación medicinal se encontraba en pleno apogeo. Cuando comenzó la prohibición de la marihuana, a la que se siguieron el resto, el ser humano dejó de tener a su libre disposición una fuente natural de alivio para sus dolencias. Todos los que deseamos que las drogas vuelvan a ser consideradas como medicamentos (que al fin y al cabo no son más que eso), nos enfrentamos diariamente a la compleja estructura de desinformación creada a lo largo de los años por la máquina prohibicionista.

En mi humilde opinión, el espinoso asunto del uso medicinal del cannabis representa el talón de Aquiles de esta ambiciosa máquina prohibicionista. Es de vital importancia mantener la cabeza fría y el espíritu activo. La prohibición de las plantas medicinales no es más que otra estrategia para controlar a los individuos, intentando imponer de forma irracional directrices de consumismo pseudoprotector, cuando en realidad sólo busca el beneficio económico. Este plano de control resulta tan ridículo y al mismo tiempo tan obscuro, que la máquina prohibicionista no se ha dado cuenta de que con esta actitud ganó en momentos millones de nuevos enemigos, entre herbolarios, pequeñas empresas, familiares que subsisten gracias a las plantas medicinales, etc.

FUENTE: www.sensiseeds.com